sábado 13 de septiembre de 2008
Hasta luego
sábado 16 de agosto de 2008
Inhumano II
Si me pedís que vuelva otra vez donde nací,
yo pido que tu empresa se vaya de mi país,
y así será de igual a igual...
martes 5 de agosto de 2008
Escenas
El fútbol, la pelota, el compartir un momento de distensión siempre está presente. Hasta en situaciones terribles e inimaginables. Muhamed Mesic, políglota, abogado y joven catedrático de la Universidad de Sarajevo, compartió el segundo Congreso sobre Prácticas Genocidas en noviembre del año pasado en Argentina, y contó una anécdota desgarradora e impactante. Las escenas de la vida cotidiana suelen, en ocasiones, significar mucho más que grandes exposiciones.Una de mis peores experiencias con la muerte fue mientras jugaba fútbol: cayó una bomba desde el cielo y mató a mi amigo. Era una bomba serbia y mi amigo era serbio, pero estaba jugando al fútbol con nosotros. El genocidio en Bosnia fue contra la comunidad, contra la identidad común de los bosnios; mayormente, contra los musulmanes y los híbridos.
sábado 19 de julio de 2008
Un año, mil historias
Hoy se cumple un año de la partida de Roberto Fontanarrosa. Su fin en la vida fue despertar sonrisas, le fue inherente a él. Y cumplió. El Negro fue un artista popular y tuvo una estrecha relación con el fútbol y, sobre todo, con su Canaya, con su Rosario Central. Imperdible es el cuento 19 de diciembre de 1971, aquella historia del viejo Casale y el gol de palomita de Aldo Pedro Poy a Newell´s en cancha de River. Pero hacer un relevo de las obras del rosarino sería una tarea ardua. No es el objetivo. En estas pocas líneas se quiere recordar a este escritor cultor de la simplicidad. Y recordar que ha pasado un año sin el Negro, pero un año, además, lleno de libros y programas que lo pintan como un buen tipo, simple, llano y amigable. Mil historias le ganan a un año, Negro. Le ganan.
Recreación del cuento La observación de los pájaros.
lunes 14 de julio de 2008
Una ayudita de Kapuściński
Arnheim también escribió, tiempo más tarde, que la televisión sería un examen para nuestra sabiduría: podría enriquecernos, creía, pero al mismo tiempo podría aletargarnos. Tenía razón. Con mucha frecuencia encontramos personas que confunden ver con entender. Oímos, por ejemplo, a una pareja que discute: “No, querido, no tienes razón. Lo que dices es falso”. Y el otro responde: “¿Cómo que no tengo razón? ¡Si lo he visto en la televisión!” Esta identificación, por lo general inconsciente, entre ver -un acto del dominio de las sensaciones- y saber o entender -actos del dominio del pensamiento- es un elemento básico en la manipulación de la gente, que la televisión sabe aprovechar. En la dictadura funciona la censura; en la democracia resulta más adecuada la manipulación. Y el blanco de esas agresiones siempre es el mismo: el hombre de la calle.
Los grandes periodistas o escritores suelen dejar su mejor legado en los libros. En este fragmento de Los cinco sentidos del periodista (estar, ver, oír, compartir, pensar), el polaco Ryszard Kapuściński nos da una pequeña lección. Cualquier semejanza con el conflicto entre el Gobierno nacional y los popes de las entidades agropecuarios y sus aliados no es pura casualidad, sino todo lo contrario. El mundo es algo complejo. El mundo de la información también.
domingo 29 de junio de 2008
Salvador, tu nombre, Salvador, tu profesión
Peleador de chico, alegre y corajudo por siempre, médico y presidente de Chile, todo esto y mucho más es Salvador Allende. Sí, es, está presente. Incorporó en su vida conocimientos de cada rincón de su país y edificó ideales, ya desde joven, en su Valparaíso natal.
“A todo vapor con Salvador”, fue la consigna de sus viajes en tren por Chile en sus vías de enseñanza y vida, verdaderos caminos del desarrollo humano. Una vez en el poder popular, los campos rediseñaron su imagen y comenzaron a desalambrarse. Un modelo nuevo de transición al socialismo era su fin. Pero los camiones apocalípticos sirvieron de llegada al infierno. La paloma fue bajada de un piedrazo por la CIA y por los militares chilenos al mando del dictador Augusto Pinochet.
Su golpe electoral había sido a la conciencia, cómo alguna vez dijo el escritor Volodia Teitelboim. Su casa, su residencia, fue una pintura del viraje de Chile. Luego del golpe de Estado de 1973 funcionó como un centro geriátrico a la orden de la Fuerza Aérea chilena. A cien años de tu nacimiento, Chicho, tú sacrificio no fue en vano.
Buena es la ocasión para recomendarles el trabajo de dos compañeros. Desde aquí se invita a pasar por el sitio chileno OtraPrensa!, para darle forma a la realidad y conocer como trató el país andino este acontecimiento. Además, inspirado en uno de sus temas para el título, 1973, les presento la poesía del joven trovador Pablo Merletti.
sábado 31 de mayo de 2008
Por siempre Diego

En Francia, haciendo el Hombre de Vitruvio de Da Vinci, como buen artista que es.
En Nápoles, en Cannes, en Buenos Aires, en cualquier lado. El asedio de la prensa a Diego Maradona no reconoce fronteras físicas ni temporales. La primera foto es de 1984, cuando el mejor jugador de la historia del fútbol mundial fue presentado en Napoli, en el estadio San Paolo, ante una tremenda multitud. La otra, la segunda, es de días atrás, cuando el 10 participó del festival de cine de Cannes, presentando un documental sobre su vida junto al director serbio Emir Kusturica.
Hace un tiempo pude comprobar en carne propia el amor que se le tiene a Diego en otras partes del mundo. Flavio, un joven italiano asqueado de su vida en el llamado Primer Mundo, se vino de vacaciones en el último verano para Buenos Aires. Nació en Bari, en el sur, pero trabaja en el norte, como muchos otros italianos sureños. Cada vez que hablaba de Maradona se emocionaba, al borde del llanto, cantaba, y sentía amor genuino por esa persona que hizo feliz a ese lugar de Italia donde hoy se vierte la basura proveniente del norte rico. Y lo recordaba por su fútbol, por sus gambetas, por su historia en la ciudad. No lo maltrataba por su vida privada, lo respetaba y lo contenía.
Sabido de su pasión por Diego y por el fútbol, lo invité a ver Amando a Maradona, una linda película en reconocimiento a la vida de novela del 10. Jugamos juntos un par de partidos y fuimos a la cancha del Deportivo Morón, chori y Coca de por medio, y se hizo amigo de mis amigos y partió junto a ellos a ver a su querido River en el Monumental.
Más allá de esta mínima relación que tuvimos con Flavio, que la primera vez que lo vi tenía puesta una camiseta del Deportivo Cali que le había regalado un amigo colombiano, hoy, cuando me acuerdo del Tano en algunas circunstancias, no me olvido de ese amor por Diego. Y no me olvido porque en el medio de la película, cuando Maradona llegaba al San Paolo, como lo retrata aquella foto, me dijo: “Vos me querés hacer llorar, ¿no?”.
Los dejo disfrutando un poco del arte de Pablo Coll, con Vengan a ver, su tema dedicado a Maradona. Nos leemos.
sábado 17 de mayo de 2008
"En vez de bajarles líneas a los chicos, hay que escucharlos, en sus nervios hay mucha información del futuro"
Un recital suspendido por mentes conservadoras y pacatas, como diría el Indio Solari, ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, propulsó a parte de sus ricos pensamientos en una conferencia de prensa en Olavarría, el lugar donde se iba a presentar la banda en 1997. Fue la única vez que el Indio brindó este tipo de encuentro, pero, con poquito, llenó de ideas a la realidad. Ahí va.
# La conferencia, en Mundo Redondo.
lunes 5 de mayo de 2008
Un gol en una tarde de domingo cualquiera

Damián Díaz pateó. La pelota se clavó. Media Rosario gritó. Y a ese pibe en la tribuna una lágrima le cayó. Se quería olvidar de ese día de mañana que le abre los ojos a las 7 para ir trabajar. Se quería olvidar de las peleas con su novia. Se quería olvidar de su querido Rosario Central y su (mal) presente. Se olvidó por un rato, más se alegró por otro, cuando el centro del Kily cayó adentro del arco. Ahí sonrió y sintió, y otra lágrima dejó caer. Por esos instantes todo fue alegría, nada lo impedía. Mañana estará un poco menos contento, aunque su Canalla ganó.
Sólo una imagen de Rosario Central-Racing, en una tarde de domingo cualquiera.
- En Rosario, según me han comentado, se dice que el gol del Kily González recibió una ayuda de una fuerza misteriosa. La mano del Negro Fontanarrosa habría cambiado la trayectoria de ese bruto centro que se metió en el arco de Hilario Navarro.
Por si no lo viste, aquí el gol.
viernes 25 de abril de 2008
Bandoleros de traje y corbata
domingo 13 de abril de 2008
El fútbol en la última dictadura de Argentina
Que la política y el deporte están relacionados con vínculos de los más estrechos, a esta altura de la historia, no caben dudas, pese a los que insisten en la acritud de una y en la pureza de la otra. En el marco de la última dictadura militar de Argentina pasó un Mundial organizado en el país y una guerra impulsada también por el país. El Mundial del ´78 y la Guerra de Malvinas todavía siguen dejando pequeños detalles en la relación que tuvo la dictadura y el fútbol. Pasados los aniversarios del golpe de 1976 y del conflicto bélico de 1982, les dejo aquí un par de artículos que escribí en Vale Chumbar, donde intentamos poner en la memoria las cosas del día a día y las consecuencias que dejó esa época negra en la sociedad de hoy.
# Está en la memoria, vicisitudes del 24 de marzo de 1976.
# El fútbol y Malvinas, el ambiente del 2 de abril de 1982.
sábado 5 de abril de 2008
Don Obdulio
El plantel había llegado a Uruguay de la gesta del Maracaná y él, como lo supo hacer siempre, le escapó a la ostentación. Sonaba la canción Dianas de Nuñoa, aquella de “Uruguayos campeones, invictos en Europa, invictos en América...” y don Obdulio pidió un sombrero y un impermeable para pasar desapercibido e irse tranquilo. Otra imagen muy gráfica para pintar su personalidad con respecto a la fama es la foto del equipo campeón mundial. A un costado, en una punta, cómo no queriendo salir. Ésa era su ubicación. Cómo escapándole al flash de la instantánea. La infancia de Obdulio fue dura. Como la de muchos de los invisibles, nada más que a él lo vieron. Y vaya si lo vieron esas 200.000 personas en aquella tarde de Río de Janeiro.
Nació y murió en Montevideo, en el barrio Villa Española, su lugar de siempre. Trabajó desde muy chico de limpiabotas, canillita, peón de albañil y cadete en una mensajería. Cuando firmó su primer contrato de futbolista profesional, en 1937, con Montevideo Wanderers, desapareció por dos meses del club. El día que lo encontraron estaba trabajando de albañil. El Negro Jefe era así. Dejó plantado, en más de una ocasión, a un periodista que iba hasta la calle 20 de Febrero 3030, es decir, su casa. Él intuía que venían para hablar del Mundial del ´50. No quería mirar el pasado. “A veces me golpeo la cabeza y me pregunto, ¿qué pasó? Todavía no me doy cuenta. Si será grande ser campeón del mundo”, recordaba una y otra vez. La austeridad era su caballito de batalla. Minimizaba las condiciones en que había ganado la Copa del Mundo. Algún lugareño dijo que don Obdulio prefirió alejarse de la leyenda para matear junto a su mujer Catalina y estar con los suyos. Era simple y, a la vez, tenía convicciones de roca. Aprendió que los de afuera son de palo, como en Brasil, en la escuela de la calle y el potrero. Además, sirvió de musa inspiradora para varios artistas. El Gordo Osvaldo Soriano le dedicó el cuento Obdulio Varela, el reposo del centrojás y Eduardo Galeano lo pinceló en el libro El Fútbol a sol y sombra. Sobre el Negro Jefe también se realizaron obras de teatro en Italia y Montevideo y algunos libros biográficos.
Una vez, cuando era "botija", tuvo un contacto que le fue indeleble para el resto de su vida. O dos. Cuentan que del Teatro 18 de Julio, de Montevideo, una noche salió de actuar Gardel y le compró un diario y le dio la mano. Otros aseguran que el trabajo de mensajero le posibilitó conocer a Gardel y fotografiarse junto a él. De lo que no hay dudas es de que lo conoció. Acaso por eso se explica que el cuadro más grande de aquella casa del barrio Villa Española sea el de un tal Carlos Gardel y no uno suyo. Es que así era don Obdulio, así de simple.







